
For many adults, contracting chickenpox was a childhood rite of passage. Fast forward to adulthood, and about one in three people who had chickenpox will eventually develop shingles, a painful rash that often appears when they least expect it.
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“Shingles is caused by the same virus that causes chickenpox: varicella-zoster, a type of herpes virus,” explains Bennett Shenker, MD, MS, MSPH, FAAFP, Chief and Chair of Family and Community Medicine at Cooper Norcross Health. “After you recover from chickenpox, the virus lies dormant in your body and can return at any time, especially after the age of 50.”
Risk factors for shingles include:
- Age older than 50
- Certain diseases that weaken the immune system, such as HIV/AIDS and cancer
- Radiation or chemotherapy
- Prolonged use of steroids or other immunosuppressive treatments
Recognizing the Signs of Shingles
Although the two diseases are caused by the same virus, the shingles rash differs from the widespread outbreak of chickenpox. The shingles rash is described as clusters of painful, itchy, red bumps on the skin that blister and eventually scab over. Many people feel pain or tingling on the skin before the shingles rash appears. Although uncommon, symptoms such as headache, fever, and sensitivity to light may occur in some patients in the days before the rash appears.
“Shingles can occur anywhere on the body, but the rash often appears as a strip of blisters that wraps around either the left or right side of your torso,” Dr. Shenker says. “The rash can also involve your eyes, potentially causing permanent eye damage if left untreated. If shingles develops near your eye, seek medical attention right away.”
Treatment and Potential Complications
Treatment for shingles typically includes antiviral medications and pain management. Antiviral medications work best when started within 72 hours of the rash appearing, so it’s important to seek medical care promptly if you suspect shingles.
“Most cases of shingles will begin to crust over and heal by two to four weeks,” Dr. Shenker says. “A person with active shingles can spread the virus to others when the rash is in the blister phase, so it’s important to keep the rash covered. For people with normal immune systems, the rash is not usually contagious once the blisters crust over.”
Someone with shingles can spread the virus to a person who has never had chickenpox or received the chickenpox vaccine, causing chickenpox rather than shingles.
The most common complication of shingles is postherpetic neuralgia. For many people, this pain continues long after the shingles blisters have cleared. It has been described as burning, stabbing, throbbing, and/or shooting pain in the area where the rash appeared. Postherpetic neuralgia pain can last for weeks or months, and occasionally for years.
Protecting Yourself Against Shingles
The shingles vaccine, called Shingrix, is more than 90% effective at preventing shingles in adults 50 and older with healthy immune systems. The CDC recommends two doses, given two to six months apart, for adults 50 and older. Vaccination is also recommended for adults 19 and older who have weakened immune systems because of disease or treatment. For these patients, the dosing schedule may differ.
Shingrix is currently the only shingles vaccine available in the United States. It is offered at many pharmacies and health care providers’ offices. Most adults with Medicare Part D or qualifying private insurance coverage can receive the vaccine at no cost, although coverage may vary.
“Although the shingles vaccine may not fully prevent shingles, it will likely make an outbreak less painful and severe and reduce your risk of postherpetic neuralgia,” Dr. Shenker says.
If you are interested in the shingles vaccine and would like more information, please contact your Cooper Norcross Health primary care physician or provider by calling 800.8.COOPER (800.826.6737), or use our online appointment request form.
La dolorosa verdad sobre el herpes zóster
Para muchos adultos, contraer la varicela fue un rito de paso durante la infancia. Ya en la edad adulta, aproximadamente una de cada tres personas que tuvo varicela llegará a desarrollar herpes zóster, una erupción dolorosa que suele aparecer cuando menos se espera.
“El herpes zóster es causado por el mismo virus que provoca la varicela: el virus varicela-zóster, un tipo de virus del herpes,” explica el Bennett Shenker, MD, MS, MSPH, FAAFP, jefe y director del Departamento de Medicina Familiar y Comunitaria de Cooper Norcross Health. “Tras recuperarse de la varicela, el virus permanece latente en el organismo y puede reactivarse en cualquier momento, especialmente después de los 50 años.”
Los factores de riesgo para el herpes zóster incluyen:
- Tener más de 50 años
- Ciertas enfermedades que debilitan el sistema inmunitario, como el VIH/sida y el cáncer
- Radioterapia o quimioterapia
- Uso prolongado de esteroides u otros tratamientos inmunosupresores
Reconocimiento de los signos del herpes zóster
Aunque ambas enfermedades son causadas por el mismo virus, la erupción del herpes zóster es distinta al brote generalizado de la varicela. La erupción del herpes zóster se describe como grupos de protuberancias rojas, dolorosas y que causan picazón; estas forman ampollas que, con el tiempo, se cubren de costras. Muchas personas experimentan dolor u hormigueo en la piel antes de que aparezca la erupción. Aunque no es frecuente, algunos pacientes pueden presentar síntomas como dolor de cabeza, fiebre y sensibilidad a la luz en los días previos a la aparición de la erupción.
“El herpes zóster puede manifestarse en cualquier parte del cuerpo, pero la erupción suele aparecer como una franja de ampollas que rodea el lado izquierdo o derecho del torso,” explica el Dr. Shenker. “La erupción también puede afectar a los ojos, lo que podría causar daños oculares permanentes si no se trata. Si el herpes zóster aparece cerca de un ojo, busque atención médica de inmediato.”
Tratamiento y posibles complicaciones
El tratamiento para el herpes zóster suele incluir medicamentos antivirales y el control del dolor. Los antivirales son más eficaces cuando se administran dentro de las 72 horas posteriores a la aparición de la erupción; por ello, es importante buscar atención médica de inmediato si sospecha que padece esta afección.
“En la mayoría de los casos de herpes zóster, la erupción comienza a formar costras y a sanar en un plazo de dos a cuatro semanas,” señala el Dr. Shenker. “Una persona con herpes zóster activo puede transmitir el virus a otros mientras la erupción se encuentra en la fase de ampollas; por lo tanto, es fundamental mantener la zona cubierta. En personas con un sistema inmunitario sano, la erupción generalmente deja de ser contagiosa una vez que las ampollas forman costras.”
Una persona con herpes zóster puede transmitir el virus a alguien que nunca haya tenido varicela ni haya recibido la vacuna contra ella, lo que provocaría varicela en lugar de herpes zóster.
La complicación más frecuente del herpes zóster es la neuralgia posherpética. En muchos casos, este dolor persiste mucho tiempo después de que las ampollas han desaparecido. Se describe como una sensación de ardor, punzadas, latidos o dolor agudo (tipo descarga eléctrica) en la zona donde apareció la erupción. El dolor de la neuralgia posherpética puede prolongarse durante semanas o meses, e incluso, en ocasiones, durante años.
Cómo protegerse contra el herpes zóster
La vacuna contra el herpes zóster, llamada Shingrix, tiene una eficacia superior al 90 % para prevenir esta afección en adultos de 50 años o más con un sistema inmunitario sano. Los CDC recomiendan administrar dos dosis, con un intervalo de dos a seis meses, a los adultos de 50 años o más. La vacunación también se recomienda para adultos de 19 años o más cuyo sistema inmunitario esté debilitado debido a una enfermedad o a un tratamiento médico. En el caso de estos pacientes, el esquema de vacunación puede variar.
Actualmente, Shingrix es la única vacuna contra el herpes zóster disponible en los Estados Unidos. Se ofrece en muchas farmacias y consultorios médicos. La mayoría de los adultos que cuentan con Medicare Parte D o con un seguro médico privado que cumpla con los requisitos pueden recibir la vacuna sin costo alguno, aunque la cobertura puede variar.
«Si bien la vacuna contra el herpes zóster tal vez no prevenga la enfermedad por completo, es probable que, en caso de producirse un brote, este sea menos doloroso y grave; además, reduce el riesgo de desarrollar neuralgia posherpética», señala el Dr. Shenker.
Si le interesa recibir la vacuna contra el herpes zóster y desea obtener más información, comuníquese con su médico de atención primaria o proveedor de salud de Cooper Norcross Health llamando al 800.8.COOPER (800.826.6737), o bien, utilice nuestro formulario en línea para solicitar una cita.
